En medicina, el término pronóstico se refiere al intento de trazar la evolución probable de una enfermedad. Así, los factores pronósticos son las características de los pacientes y/o de la enfermedad que tienen un impacto significativo en esta predicción de la evolución.
Por ejemplo, el nivel de DHL en sangre es un factor pronóstico importante en los casos de linfoma. En oncología, los factores pronósticos más utilizados son el estado general del paciente, el tamaño del tumor, la afectación de los ganglios linfáticos y la presencia de metástasis.
También es frecuente que el médico integre todos los factores pronósticos de un caso determinado para establecer el tratamiento más adecuado. Dicho razonamiento puede ayudarse de tablas, como en algunos casos de cáncer de próstata, o de programas informáticos, como en algunos casos de cáncer de mama.